Aislamiento contra el calor: La importancia de la INERCIA TÉRMICA.

A menudo cuando se habla de las características de un buen material aislante en una vivienda se plantean aquellas que nos protejan del frío en invierno, pero ¿cómo conseguimos una eficiente protección contra el calor estival? En pleno mes de agosto, viviendo un caluroso verano, sentimos la importancia de protegernos contra un exceso de calor en el interior de nuestras viviendas, que nos permitan sentirnos cómodos sin necesidad de malgastar energía de refrigeración. Especialmente en los espacios bajo cubierta la elección de un aislante térmico con las características adecuadas y las influencias sobre la construcción ya conocidas como la disposición y tamaño de las ventanas, fachadas y cubiertas ventiladas y hermeticidad al aire cobran especial importancia.

Hoy nos centramos en la elección de un aislante bioclimático con las propiedades adecuadas para protegernos, no solamente contra el frío en invierno, sino también contra el calor en verano, aprovechando la inercia térmica del edificio: tecnología solar pasiva para calefacción y refrigeración.

Pero, ¿qué es la inercia térmica?

La inercia térmica es la capacidad que presenta un cierto elemento para almacenar energía térmica recibida (calor), conservarla y liberarla progresivamente. La capacidad de almacenar energía de un material depende de su masa, su densidad y su calor específico.

La inercia térmica de los materiales utilizados en la construcción permite mantener la temperatura más estable a lo largo del día en los espacios interiores habitables. En verano el material que presenta gran inercia térmica absorbe calor durante el día, debido a la diferencia de temperatura entre el ambiente interior y exterior, lo va almacenando de manera progresiva y lo disipa durante el periodo nocturno (con un retardo térmico en horas).

A la mañana siguiente, el material ha reducido su temperatura y empieza de nuevo el ciclo: absorbe calor durante el día, y lo emite durante la noche.

Durante el invierno, el funcionamiento consiste en almacenar calor durante el día, para después devolverlo al ambiente interior durante la noche cuando desciende la temperatura. El objetivo siempre es el mismo: mantener una temperatura estable de confort en el interior y ahorrar energía reduciendo la necesidad de utilizar equipos de refrigeración y calefacción.

Se trata de un mecanismo pasivo, que aprovecha la diferencia de temperatura entre el elemento constructivo y su entorno, amortiguan las diferencias térmicas haciéndolas más estables y retardan las transmisiones de calor (desfase de tiempo) para conseguir un mayor confort térmico en el interior.

Este concepto de inercia térmica es clave en climas con oscilaciones térmicas diarias importantes para conseguir uno de los objetivos más importantes en una vivienda: la estabilidad térmica; que la temperatura varíe muy levemente y no se consuma un exceso de energía para su mantenimiento.

Un material aislante activo con el calor, que acumula masa térmica:

Como ya hemos visto para proteger los espacios de un exceso de calor, especialmente los que están situados bajo la cubierta, el material aislante que se emplee, con su capacidad calorífica, debe ser capaz de acumular masa térmica para reducir y retrasar lo máximo posible la penetración del calor desde el exterior al interior de la vivienda.

En el cuadro se muestra una comparativa en cuanto a las propiedades que afectan a la inercia térmica de 4 materiales aislantes distintos empleados en la construcción:

La madera es el material de construcción que posee la mayor capacidad calorífica específica, siendo ésta 2100J/kg, además posee una alta densidad y una baja conductividad térmica. Sus propiedades naturales convierten los aislantes naturales de fibra de madera en materiales con una alta capacidad de almacenar masa térmica: poseen una alta inercia térmica que garantizan fluctuaciones de la temperatura en el interior muy reducidas, algo especialmente importante en zonas en las que las temperaturas exteriores presentan grandes variaciones entre el día y la noche.

Por ejemplo con un aislamiento de 180 mm de tablero de fibra de madera, el desfase en horas de absorción y expulsión del calor (retraso temporal) alcanza las 10 horas. Con una fluctuación de la temperatura del aire exterior de 21ºC, como se muestra en el gráfico inferior, el aire interior fluctúa en 3ºC (factor de amortiguación=7).

            Fuente: Gutex. Desfase en horas y factor de amortiguación con tablero de fibras de madera Gutex Thermosafe-homogen 180mm

Además de su alta inercia térmica, los aislantes de fibra de madera están abiertos a la difusión de vapor (valor µ= 3) y regulan la humedad del aire absorbiendo o expeliendo, dependiendo de las condiciones ambientales de la habitación, hasta un 20% de su peso en humedad sin perder  capacidad aislante. La combinación de ambas características influye positivamente en las condiciones ambientales de la  habitación.

                                                  AISLAMIENTOS EFECTIVOS Y SALUDABLES:

Invertir en un buen aislante natural y en los sistemas constructivos adecuados es invertir en nuestro propio confort y salud, además de un futuro ahorro energía que repercutirá de forma positiva en nuestros bolsillos y en el medio ambiente.