¡¡¡ TERMITAS !!!

    Recientemente hemos visitado una vivienda en Ferrol para estudiar la sustitución de su cubierta, con el objeto de hacer habitable un espacio que actualmente no reúne las condiciones necesarias, en primer lugar por no disponer de una altura libre suficiente. 
 
 
    Se trataba de una casa de cierta antigüedad, el propietario nos indicó que superaba la centena de años, y que salvo actuaciones localizadas, conservaba la estructura original de madera. Estructura que con toda probabilidad había sido construida aprovechando piezas de antiguos barcos de madera desguazados en el astillero.
 
    Fue durante la toma de contacto, en el momento en el que nos enseñaba la casa, aquellas zonas de estructura descubiertas tras retirar parte de los falsos techos de barrotillo y cal, cuando pudimos ver una estructura bastante deteriorada, atacada por insectos xilófagos (motivo probable de las intervenciones realizadas en el pasado), y que a cada paso que profundizábamos tenía peor aspecto.
 
    No acudíamos a valorar el estado de la estructura, no esperábamos debatir sobre cuál era el insecto en cuestión y sobre todo, no esperábamos encontrarnos con ese insecto… con ¡EL INSECTO!
 
    Desde el principio todo apuntaba en la misma dirección:
        - Las zonas más deterioradas eran las cabezas de las vigas, pero aparentemente no por pudrición.
        - En las zonas atacadas, que estaban a la vista, las galerías tenían restos terrosos, barro.
        - Los extremos de algunas piezas habían desaparecido completamente.
        - Las zonas contiguas a los extremos, que aparentemente estaban sanas, sólo lo estaban en superficie. Con un punzón se podía profundizar fácilmente hacia el centro de las vigas y de manera generalizada.
        - Había agujeros de salida de insectos xilófagos de ciclo larvario, pero pocos, cuantitativamente no parecía que pudiesen ser los responsables de tales daños.
 
    ¡Parecía un ataque de Termitas! 
     
 
    Los primeros instantes fueron de incredulidad.
    Fue en el momento de señalar que una de las características del ataque de las termitas, por su fotofobia, es que los daños superficialmente no afloran. En ese momento el propietario lo vió claro y nos llevó a otras partes de la casa, donde no habían retirado los falsos techos,  y con una pequeña barra de acero los atravesó sin dificultad.
    En la imagen inferior se pueden ver las perforaciones hechas en ese preciso momento y también la última prueba que necesitábamos para acabar de afianzar nuestras hipótesis. Los característicos túneles de barro.
    Al fondo de la imagen, en la esquina, se intuye uno. En la siguiente imagen ya se ve de cerca.
 
 
 
 
 Al identificarlo, el propietario nos enseño otros. ¡Ya no quedaban dudas!